Y sigue la mata dando…
El asunto de Peña Nieto ha rebotado por todos lados. Esta mañana El Universal amaneció con la columna de Loret de Mola en la que el periodista menciona la posibilidad de que haya capital detrás de las burlas al precandidato priista. Hasta ahí, todo bien. Tener dudas en cuestiones electorales es más que normal. No asegura nada, sólo plantea una posibilidad. El asunto que tira todo al piso es su último párrafo: “Me parece una bajeza inaceptable que rebasa de nuevo cualquier frontera ética el atacar a una menor de edad e incluirla, con rango de adulto y casi de contendiente, en la campaña política”. Se refiere, como usted sabrá, al tuit publicado por Paulina Peña —o el novio o la amiga o quien haya sido— “defendiendo” a Enrique Peña Nieto de las burlas de los tuiteros.
Tengo un par de cosas que decir. El primer lugar, la menor de edad utilizó un lenguaje adulto para dirigirse a los mexicanos, lo cual la introduce automáticamente en el mundo de los adultos, como comentaba esta mañana la tuitera @MissRoxyMusic. En segundo lugar, no se nos olvide que el que se lleva se aguanta, y las faltas al respeto no acostumbran ser unidireccionales. En tercer lugar, la señorita está demostrando su ideología: Paulina Peña piensa que los mexicanos que critican a la clase gobernante son unos pendejos. Opina que no somos dignos de atención o de respeto porque somos “la prole”. Le parece que nuestro criterio es inferior al suyo, por alguna —sospechosa— razón.
Lo cierto es que Peña Nieto se equivocó y nos brindó horas y horas de diversión. También es cierto que cualquiera se equivoca (aunque, como ya dije, no en la FIL y no cualquiera que busque la presidencia). Es cierto también que Paulina Peña no debería ser juzgada puesto que su inmadurez limita sus recursos para reaccionar ante la crítica. Pero lo que es cierto y que sí me parece digno de tomarse en cuenta es que una de las personas que busca gobernar nuestro país ha criado a una jovencita que opina que los mexicanos son una bola de pendejos, y con eso me basta para saber que ese señor no merece ser nuestro presidente.
Yo no sé quién pueda dirigir este pobre México de la forma adecuada. Pero sí estoy convencida de que quien merece tan importante cargo es alguien que sepa educar a la propia familia, enseñándoles a amar y a respetar a este país, empezando por sus habitantes. No pierda usted de vista (como también he dicho ya), que el presidente es el empleado de todos los mexicanos, y como servidor público ni él, ni su familia, ni sus amigos cercanos pueden faltar al respeto a sus empleadores.
Que si fue la hija o fue el novio de la hija quien tuieteó “defendiendo” al precandidato es lo de menos. El punto es que usaron un medio de comunicación abierto a todo el público e hicieron uso de su libertad de expresión para faltar al respeto a la sociedad mexicana y demostrar lo que opinan. Sí, los tuiteros estaban burlándose de Peña Nieto. Pero, siendo realistas, el que no está listo para que se burlen de él no está hecho para ser político; y si los mexicanos no podemos usar las redes sociales para decir lo que pensamos, ¿entonces para qué las queremos?