Tomo prestado el título de García Márquez, ahora verán por qué:
Ayer me puse de acuerdo con mi noviecito y nos fuimos de shopping. Yo compro ropa una vez al año, cuando cae el aguinaldo, y ya me urgía cambiar mis calcetines por unos que no tuvieran hoyo. Llegué antes que él y decidí aprovechar el tiempo esperándolo en Zara. Había un montón de gente por las supuestas rebajas. Entre lo espantosas que son algunas prendas y lo escogidas que están algunas tallas me costó trabajo encontrar algo que me gustara. Finalmente me probé cuatro cositas y decidí llevarme tres: dos blusas y un suéter (para reponer uno que los gatos convirtieron en enemigo en una batalla). Me formé en la fila para pagar y saqué el teléfono para ver qué onda con mi novio. Tenía un mensaje suyo: me había marcado sin éxito tres veces. En efecto, entraban los whatsapps pero no tenía señal para llamar. Entonces le dije a la señora que estaba detrás de mí que si me apartaba el lugar en lo que iba a buscar señal. Caminé hacia la puerta y de pronto sonaba PI PI PI PI. No había yo ni salido de la tienda cuando me regresé y le dije al señor de la puerta “Perdón, ¿le dejo esto aquí un momentito? Nomás voy aquí afuerita a hablar por teléfono.” Y colgué la ropa del mueble en el que el hombre se recarga toda su jornada. “No,” me contestó, “tengo que levantar un reporte.” “¿Pero un reporte de qué, si yo sólo voy a hablar por teléfono?” “Sí, pero yo tengo que levantar un reporte.”
Cuando miré hacia atrás estaba rodeada de sujetos de seguridad, el hombre había pedido refuerzos porque una peligrosísima criminal estaba a punto de darse a la fuga con preciadísimas prendas de vestir. Luego apareció un segundo hombre frente a mí que me preguntó qué pasa aquí. Le conté lo que había pasado: no tenía señal en el celular, necesitaba hacer una llamada y me salí de la fila de la caja, distraída, hasta la puerta con mi ropa. Entonces tomó la ropa, contó las prendas y me dijo: “Yo te creo. Pero tienes que entender que se ve muy mal lo que hiciste.” “Claro que lo entiendo y por eso ofrecí disculpas.” “Pues sí, pero lo que hiciste genera un malentendido.” “Lo sé, y lo lamento. ¿Voy a poder comprar la ropa?” “Es que tienes que entender que lo que hiciste se ve muy mal.” “Por eso, pero voy a poder comprar la ropa o no?”
Supongo que entonces le quedó claro que, en efecto, iba a pagar por las tres garritas esas. Pero eso no me hacía menos hábil y conspicua ladrona de ropa. Me dijo, pues, que me acompañaba a la caja. Me dijo que hasta me había salido bien porque me iba a brincar la fila. Y yo le dije que no me iba a meter en la fila, que volvería al lugar que me estaban apartando. Y me contestó: “Lo que quiero es que pagues y ya te vayas.”
Claro que volver a mi lugar en la fila era parte de demostrarle que tan no era mi intención robar que me había formado. Mientras hacía la fila era observada por ambos lados por dos hombres. Supongo que si tratas de robar algo y te dan la gloriosa oportunidad de pagarlo, lo más común es que te des a la fuga. Mejor tenerte rodeada…
Finalmente llegué a la caja y pagué; y otro hombre de seguridad le preguntó a la cajera cuántas prendas pagué, cuánto costó cada una y cuál fue mi total. Salí de estúpido Zara, entré a una tienda de calzones y sonó la alarma. Tuve que sacar mis compras y el ticket. El de seguridad reportó por su radio que había un ### en proceso. Supuso, tal vez, que me coludí con la cajera para pagar dos y que pusiera las tres en el ticket, pero que no le quitó el chunche de la alarma… ¿porque no le di su parte del botín? Mi novio se ofreció a ir a la tienda a que le quitaran el chunche, pero al final prefirió que entrara el de seguridad a pedir que se lo quitaran. Él ya había tenido una experiencia parecida, de volver a la tienda porque no le quitaron el chunche, con el ticket, y que le dijeran que pagara por la prenda!!!
Sí, cometí un error muy tonto, pero no era para que me trataran así. Ya luego pensé que yo soy afortunada porque en mi trabajo hago libros que quedan como testimonio palpable del tiempo invertido. La gente los lee, los usa y los disfruta. Ellos tienen un trabajo horrible donde lo más palpable que pueden hacer es el reporte de un robo frustrado. No queda más que tenerles un poco de compasión…
Sin embargo, si por alguna razón decide entrar de compras a un Zara, procure no llevar puesta ninguna prenda de dicha tienda, aunque sea de la temporada antepasada, porque lo obligarán a pagarla de nuevo.
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Dan ganas de no comprarles nada y mandarlos muy lejos…
Hace unos días cruzando el puente fronterizo entre los gabachos y nosotros, el oficial de migración que era más mexicano que gabacho, nos detuvo y entre regaño y todo, nos amenazaba con quitarnos la visa, así de la nada. El tipo que no es otra cosa que un servidor público, tiene la obligación de tratarnos bien, a los que somos turistas, pero al parecer no es algo que le guste del todo. El caso es que me pregunta cosas tan obvias, que daban ganas de contestar de mala manera, ante su mal trato al final, le dije, si quería dejarme pasar o quedarse con mi visa o lo que se le diera su gana, pero que lo hiciera ya, porque no tenía el más mínimo de los deseos por escucharlo. Me dijo que yo tenía cara de transportista de drogas y yo le dije que él tenía cara de mexicano, creo que eso lo hizo enojar más, me dio la visa y me dijo que no vuelva a pasar por donde él este.
El abuso querida parece ser el tema de hoy en día, ya nadie quiere respetar a nadie, como si la violencia fuera un virus que se esparce a grandes velocidades. Un abrazo enorme.
Así es!!! Y lo peor de este virus contagiosísimo es que hace que la gente agresiva se sienta orgullosa de serlo… Así, lejos de tratar de ser mejores, todos buscan ser “más cabrones” y nos vamos volviendo peores como sociedad… Qué tristeza.